Si me preguntaran “¿eres feliz?” no sabría responder, sinceramente.
Tengo amistad, amor, salud, familia… Pero todo es como una montaña rusa en la que cada cosa va en un carro diferente, y cuando un carro está en lo alto otro está callendo o comenzado a escalar, por lo que jamás se es plenamente feliz.
Sí, hay momentos de plenitud… Pero escasean demasiado.
Se vive con preocupaciones, con miedos… Y nacen a partir de esa felicidad. Si estás a gusto con algo en la vida, al instante dejas de ser feliz por el miedo a perderlo, por lo que realmente, jamás se puede ser feliz, y si se es, será solamente un pequeño instante, efímero.
¿Carpe diem? No se puede vivir pensando únicamente en el presente, siempre tienes planes de futuro por mínimos que sean que hacen que tu presente esté atento a ese momento. Si se puede intentar vivir sin pensar en el pasado, por lo menos es más facil.
Por lo que si me preguntan “¿eres feliz?”, no puedo responder otra cosa que no sea “no”.
Siempre habrá algún mal momento con una amigo, necesidad de verle… Siempre habrá algún miedo o preocupación con tu pareja… En casa con tu familia todo nunca será perfecto… En algún momento del año caes enfermo…
Pero… ¿Dónde está el ímite de cada uno para seguir viviendo y saber cuando parar?
¿Conocemos realmente nuestros propios límites?
¿Todas esas cosas que nos prometemos hacer y con el paso de los años pasamos por alto?
¿Si no seguimos nuestros propios principios, como sabremos dónde están nuestros límites?